Tipos de préstamos: ¿Cuál necesitamos según nuestra situación?

Cuando en nuestra vida aparece una necesidad económica como la compra de una vivienda, un viaje, pagar unas facturas o una reforma de la casa, los préstamos son la mejor opción para solventarlas. A cambio de este dinero prestado, los bancos o empresas de capital privados nos solicitarán el aporte de unas garantías y nos cobrarán también unos intereses. Teniendo en cuenta las garantías se pueden distinguir dos tipos de préstamos diferentes:

– Préstamos personales: suelen ser préstamos de menor cantidad y con un plazo de duración más breve. Es frecuente solicitar un préstamo personal para el pago de facturas, para un viaje o para otros gastos menos relevantes. Normalmente para este tipo de préstamos se suele exigir una nómina como garantía, es decir, demostrar que tenemos una fuente de ingresos estable que nos permitirá devolver el dinero en los tiempos estipulados.

– Préstamos hipotecarios: en estos casos, la devolución del capital prestado se garantiza con la hipoteca de un inmueble. Son préstamos mucho más elevados y el plazo de devolución de la cantidad prestada es también mayor. Normalmente se utilizan para la adquisición de una vivienda y la entidad bancaria garantiza la devolución con la hipoteca que se constituye sobre ella.

Factores para elegir entre los tipos de préstamos:

Cuando nos vemos en la situación de tener que solicitar un préstamo, podemos elegir entre estos dos tipos. Sin embargo, para saber con certeza cuál es el más conveniente para nuestro caso debemos tener en cuenta estos factores:

Por un lado el objetivo o la finalidad que perseguimos con el préstamo. Es decir, si tenemos intención de comprar un inmueble o un coche, pagar la boda o irnos de viaje. Por otro lado debemos valorar la cantidad que vamos a necesitar ya que la entidad financiera nos puede exigir una garantía u otra en función de la misma.

Por último es importante valorar el plazo de devolución que tenemos disponible. Es importante por dos motivos. El primero es que así podremos saber en función de nuestros ingresos si podremos hacer frente a la devolución de forma cómoda y continuada. El segundo motivo es que en función de los plazos, se aplicaran unos intereses que pueden encarecer nuestro préstamo de forma excesiva.

Una vez hemos elegido el tipo de préstamo que más nos conviene, es recomendable buscar entre las distintas opciones y comparar las diferentes propuestas que vayamos encontrando con tal de conseguir las mejores condiciones.

Es importante dedicar el tiempo necesario a este paso para poder decidir de forma efectiva. La diferencia puede ser de unos pocos euros,  de cientos de euros o incluso miles al final de la vida del préstamo dependiendo de la cantidad prestada.

Sobre los intereses, no debemos dejarnos llevar por llamativas ofertas sino que debemos prestar atención en todo momento a los plazos de devolución ya que no es lo mismo financiar a un año que a cinco años, dependiendo de la cantidad que se nos presta.

Por lo general, tendremos que decidir entre unas pocas opciones al final de nuestro periodo de decisión sobre los tipos de préstamos disponibles sabiendo el precio final de cada uno y conociendo si nuestra situación económica nos permitirá hacer frente de forma satisfactoria.